6.16.2008

15-06-08


Das Fräulein
Suiza / 2006 / 81 min.
Escrita y dirigida por: Andrea Staka.

Si este festival tuviese, al final, una ceremonia de premiación que contara con la presencia de actores, directores, escritores, fotógrafos y demás protagonistas del evento, estoy seguro que, desde ya, los nombres Mirjana Karanovic y Marija Skaricic estarían sonando con fuerza para la categoría mejor actriz. Las interpretaciones de Karanovic (1957) y Skaricic (1977), que comparten el peso dramático en “Das Fräulein”, están entre lo mejor que ha traído este Eurocine al Ecuador.

La vi ayer, domingo. La ciudad estaba prácticamente vacía. Las calles deshabitadas, las veredas desnudas, creo que hasta vi una bola de paja rodando por la avenida González Suárez, cerca de la bajada a Guápulo. Normal, era día de fútbol y el fútbol ecuatoriano está atravesando uno de sus mejores momentos (lo digo de manera general, pues de fútbol entiendo muy poco, eso sí, es más objetivo que el cine y que cualquier arte, porque en el fútbol el mejor es el que hace más goles, acumula más puntos, y pare de contar). Para colmo, la peli arrancaba a la misma hora que el encuentro con la selección de Argentina. Pensaba que sería el único asistente a la función. Nada que ver. El Eurocine sigue dando sorpresas y cultivando un público fiel. Segundos antes de que empezara la película pensé en una de las frases insignes de Charly García, “Este es el Aguante”, lo que en francés, por ejemplo, vendría a ser “La Résistance”.

Ahora sí, a la peli en cuestión. Historia de inmigrantes. Ruza (Karanovic) salió de su Serbia natal hace años y se estableció en Zurich. Técnicamente hablando, le ha ido bien. No es millonaria ni mucho menos, no se ha mezclado con la high, pero tiene un negocio que rige con tono militar y no se encuentra en aprietos de ningún tipo, a menos, claro, que llamemos estar en aprietos al llevar una vida sumamente, desesperadamente, aburrida y monótona. Ana (Skaricic) acaba de llegar a Zurich desde Sarajevo, todos le preguntan por la guerra, cómo era esa guerra que se transmitió por capítulos en televisión, cómo se sobrevive a una guerra. Ana está harta de esas preguntas. Entre Ruza y Ana hay veinte años de diferencia. Hay, también, una ecuación temporal de resultados disímiles. Llegado el momento, Ruza, que al principio parece hermética, le confiesa a Ana que ella también fue así, libre, despreocupada, jugada, preocupada nada más que por el instante en curso. Y ese momento que llega es clave, Ruza se da cuenta de que le debe algo mejor a esa chica que alguna vez fue, y Ana descubre, aunque no quiera, que este ritmo de vida que lleva no podrá seguir para siempre. Y eso, a grandes pero definitivos rasgos, es todo lo que pasa en “Das Fräulein”. Mediante algo que podríamos llamar variación del cuento de navidad del señor Scrooge, estas dos mujeres, pasado y presente, reflexionan sobre lo que han decidido hacer con sus vidas… y de paso, nos ponen frente al espejo y esperan una respuesta de nuestra parte.

Una película pequeña y sentida, chiquita y querida, casi una película en corto. Efectiva e inteligente, que tiene un sabor a confesión y te deja con un after taste liberador, esa misma sensación que producen en el cuerpo los alimentos saludables.

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